Cuatro electrochoques de la guitarra eléctrica. En cada uno la amargura invade el aire. Con el retumbe de la percusión, mi corazón se va rompiendo un poco más. Se me entrecorta la respiración y se me cierra la garganta.
Otra vez estoy llorando de desesperación porque me traicionaste, pero mi obsesión por vos es más fuerte que mi amor por mí misma.