Poco a poco el tiempo se baña de cambios

Una hoja verde que baila en el viento y se va, deja un rastro de olor a bosque. Marca a su paso la edad de los árboles. A veces calvos y pálidos. A veces de abundantes almas frías que se pierden en otoño.
Que cada cual haga su camino.
El repiqueteo del agua sobre las piedras congela los segundos. Los ojos quieren vivir de ese panorama. El tiempo corre, se oye en un susurro claro, y hay que avanzar con él. El crujido de las ramas con la brisa resuena armónico con el seseo del aire. Una nube gris escupe atolondrados copos finos de una nieve descolocada que cae sobre el suelo indescifrable. Las aves huyen.
Pronto el mismo se cubre de verdura y de él salen intercaladas flores rojas. Una a una van poblando la pradera y la llenan de color. Los labios que besan esos pétalos son dichosos de ello.
Poco a poco el tiempo se baña de cambios.