PRIMERA MENCIÓN ESPECIAL 2017 - INSTITUTO CULTURAL LATINOAMERICANO
Firmaré contrato con el espejo, en cuya cláusula principal recitan las palabras <<prohibido querer más>>. Prometeré a mi conciencia que tu voz morirá en esa habitación, que tu corazón como un libro abierto no será más que un recuerdo. Guardaré tus besos desaforados bajo mi almohada para que cada noche me hagan dormir. Tus respiraciones agitadas quedarán en ese rincón. Que la desnudez de tu alma y la suavidad de tu piel mueran en mi tacto bajo esa luna.
Necesito respirarte. Necesito absorberte. Quiero perderme en esos ojos negros poseídos de pasión. Que mi cuerpo te cuente cuánto te anhelo cada amanecer. Si de mí dependiera, seríamos uno solo en cada cruz del calendario.
Pero no. Será sólo un rato. Serás mío por un parpadeo, y cuando vuelva a abrir los ojos te habrás esfumado en un suspiro. A lo mejor el destino se apiade, y me regale una segunda vez. Aunque, entonces, será demasiado tarde... Te habré entregado cada una de las armas para destruirme sin siquiera saber por qué. Desearía buscarme en las esquinas de tu laberinto y encontrarme con lo que ves de mí, y ser de una vez por todas esa caja de Pandora que tanto me pedís.
No sé a quién engaño. Después de tanto, dejé de ser una ilusa y aprendí a desmentir ciertos engaños de mi propia palabra. Al final, leeré la letra chica y sabré que nuevamente romperás mi corazón.
Necesito respirarte. Necesito absorberte. Quiero perderme en esos ojos negros poseídos de pasión. Que mi cuerpo te cuente cuánto te anhelo cada amanecer. Si de mí dependiera, seríamos uno solo en cada cruz del calendario.
Pero no. Será sólo un rato. Serás mío por un parpadeo, y cuando vuelva a abrir los ojos te habrás esfumado en un suspiro. A lo mejor el destino se apiade, y me regale una segunda vez. Aunque, entonces, será demasiado tarde... Te habré entregado cada una de las armas para destruirme sin siquiera saber por qué. Desearía buscarme en las esquinas de tu laberinto y encontrarme con lo que ves de mí, y ser de una vez por todas esa caja de Pandora que tanto me pedís.
No sé a quién engaño. Después de tanto, dejé de ser una ilusa y aprendí a desmentir ciertos engaños de mi propia palabra. Al final, leeré la letra chica y sabré que nuevamente romperás mi corazón.