Quiero ser como el mar

Abrazada por el mar en torno a la sequía de pasiones, quiero ser como él, impredecible cual azar de desenlaces.
Envidio su fortaleza. Sus rugidos ensordecen al oído que quiere olvidar los quiebres en el alma. Las olas que agonizan hasta romperse, lo visten y vuelven imbatible a pesar de cualquier grieta.
Y yo me pregunto, ¿cómo puedo robarle su transparencia? Deseo que su pureza me absorba, que se impregne en mi cuerpo y traspase mis paredes hasta apoderarse de mí.
A su vez, es tan suave que acaricia en un intento de conquistar y logra la seducción de los sentidos con facilidad.
Siendo espejo del cielo, llora sus lágrimas y las centrifuga. Si la cúpula sufre, también él. Tan empático y tan salvaje.
Y nosotros tan pobres frente a sus cualidades...
Sin embargo somos hijos del agua, y sin duda herederos de su rebeldía, su valioso regalo maternal.