Un panadero adivino

 Un panadero levitaba en torno a mi balcón. Ralentizaba su mecer como invitándome, cayendo como un regalo flotante servido en bandeja. El primer día lo ignoré. El segundo día me sorprendió. Al tercero lo había naturalizado, pero fue tan oportuno que esa vez sí me detuve a mirarlo. Sabía exactamente qué desear. Abrí la puerta del balcón para salir a buscarlo, y como si leyera mis erráticos pensamientos, huyó.

No es que quiera esquivarte,

pero tampoco herirme

con el aire 

de tu presencia

avivar

las llamas vivas del recuerdo

sin sepultar

Hacer y deshacer tus gestos,

vivirlos,

revivirlos

una y otra vez,

como intentando quedarme a vivir en ellos,

como si pudiera detenerse el tiempo en tu ser

que me hace suspirar.

Miento al decir

que quiero dejar de hacerlo.

Me gusta flotar en tu recuerdo

porque así,

aunque nada más suceda,

aunque suceda y no alcance,

tengo eterno placer ahí.

 Muy valiente para estar sola,

Muy cobarde para estar acompañada.

Me pregunté qué beneficio me da sentirme poca cosa. La respuesta fue que llevar la carga de ser mucho es pesada para mi espalda, porque en el fondo considero que eso hay que sostenerlo con cierta rigidez, lo que me convierte en una tirana autoflageladora.

SI una vez fuiste mucho, después no podés fallar. Ahí está el problema. El deber ser: amoldar todo al deber, a la obligación y a la exigencia. Pero entonces, ¿qué hay, si no deber?

Deseo. Deseo de ser, y no de cumplir. Ser por y para ser.

El problema es que mi chip se conformó en el deber ser de la palabra de los demás. Ahora este programa viejo está agarrado con uñas y dientes. No tengo campo de visión ni movimiento: debo ser como quiera el otro, pero el otro no me dijo cómo quiere que sea, por lo tanto estoy haciendo malabares entre lo que supongo que piensa la otra persona y lo socialmente aceptado y considerable. EL resto es ajustar.

No hay lugar para el deseo.

Soy lo que quieras. Si querés que sea algo, lo soy. SI querés que no sea nada, no soy nada. Si decís que no valgo la pena, entonces no valgo la pena. Vos podés seguir con tu vida sin mí, y yo conmigo torturándome en la mente con estas sensaciones desoladoras que no sé cómo arrancarme.

U M B R A L E S

 Umbrales

Con grandes garras

Y dientes afilados, 

Indefinidos

Entre miedo y verdad


Umbrales que se trascienden

Solo cruzándolos

Y enseñan mundos nuevos,

Rompen al monstruo mismo que los refleja.


La amenaza gigantesca se reduce a polvo

Y permanezco sobre la superficie,

Notando que había sido transparente todo el tiempo

Y que la luz con que lo iluminé

Proyectó sombras exageradas

Que no eran más que espejismos.

 En sus días de marea baja

los pozos negros de sus pupilas

me hicieron sentir

que me abrazaba por un rato

un pedazo de cielo estrellado

 Comprá mis momentos felices,

juro que valdrá la pena.

Solamente quiero

que me abraces durante la tormenta.

 ¡Es que cuando estás inmerso, 

nadie entra en tu Universo!


 Si apareces hoy, te dejo encenderme.

Anochece

 Anochece en la ciudad

Se encienden las ventanas de los rascacielos

Y las luces del alma.

Se convierten las vivencias

En instantes que se detienen

Para siempre.


Anochece y puedes volver cuando quieras

A experimentar el significado de lo que fue

A través de acertijos

Estrellas

Agujeros negros

Comienzos y finales

El fragmento que desees

Se congela sin tiempo y sin forma.


Anochece

El don despierta

Y cobran vida las vacías partículas de verdad

Se esparcen en un ser

Y nada se parece a nada,

Pero todo proviene de la misma noche de magia

 Lo que más quisiera

y lo único que hoy puedo decir que quisiera que se quedara

es un abrazo hasta que pase la tormenta,

que no me juzgue

que apacigüe los truenos con su contención.

 Alguien 

a quien mi ausencia

le haga diferencia

 Irónico es que nos pasamos pidiéndole a las deidades que nos traigan lo que más quisimos siempre, 

y cuando nos sorprenden con esto, el miedo a ser felices nos posee tanto 

que somos capaces de rechazarlo.

Hasta conocernos

 Teníamos tantos miedos,

tantas barreras alarmantes,

tantas marcas en la piel

que nos conocimos una y otra vez

hasta conocernos.

Censurado

No hay mejor y peor lugar a la vez

que tu corazón,

donde sentiste un beso que no me dejaste darte.

Un beso censurado.


No me queda otra que fingir,

esa es tu parte favorita,

cuando jugás a sacarme dos palabras interesadas.

Te gusta ver cómo se me cae el escudo

me apuñalás

te vas

me quedo sangrando

cicatrizo

y volvés a la batalla que siempre pierdo.

Justo a tiempo

 Una oportunidad golpeaba la puerta y me invitaba a ser acompañada en muchos tipos de aventura. Se ofrecía a verme a través de la cáscara que pretendo, a la incondicionalidad, a la amistad, a la caminata con o sin rumbo. Oportunidad viene de tiempo, del momento indicado. Habla del congelamiento de un instante en que se alinean los astros para propiciar una circunstancia perfecta.

Justo a tiempo.

 Cuando digo que deseo que vuelvas siempre a nuestro punto de partida 

no es querer que tengas ataduras.

Es creer que podemos ser incondicionales

Que hay un sitio donde pase lo que pase no nos derriba ni un tsunami

Y que ese sitio sea el otro

500 días con ella



 

Big fish

 


"Dicen que cuando conoces al amor de tu vida, el tiempo se detiene. Y es cierto."

Volver a la base

 El amor da pánico cuando te golpeaste tan fuerte contra la pared. Un solo corazón roto basta para pensar dos veces la próxima vez antes de decir que sí. No es tan dulce el panorama como nos lo pintaron en los cuentos, pero para muchos es real. El asunto es: ¿cómo me vuelvo a arriesgar después de esto? ¿Y si me pierdo, otra vez, en el intento? ¿Y si esta vez no sé volver a la base, si no me recupero?

No, mejor no aparezcas, así estamos bien.

Voy a hablar por los pasos en falso que dimos alguna vez y parecen no haberse resignado aún. Voy a hablar por la auto-traición que todavía no me perdoné, que conservo sin saber por qué. No quiero sentirme nunca más como me sentí antes. Quiero que la próxima sea mejor. Sin toxicidad, sin engaño, sin dependencia. Elegirte, y que me elijas. No por necesidad, solo porque cualquier día se potencia con vos. Y conmigo. Y si no te necesito, es porque sola también es más que suficiente. Elegirte, y que me elijas. Y que yo me elija. Al fin y al cabo, si no estoy en paz conmigo, no puedo estarlo con vos. Eso, en definitiva, es volver a la base. Pero volver y hacerla fuerte, más que nunca, para jamás irme y jamás tener que regresar.