Tu nombre.

Ya las señales me traen los poemas que quiero dedicarte sin querer.
Vienen a mí las palabras y la corriente te arrastra hasta mis pensamientos cuando te tengo olvidado hace un rato.
Y entonces recuerdo que día y noche anhelo que tu boca riegue mis labios secos,
busco en mi ciego realismo el tacto de tu sombra
y espero que escuches tu nombre pronunciado en mi voz.