Te leo entre líneas.
Entre ojos y canciones.
Mucho más que empatía me desliza por tus deseos fervientes
y me voy moldeando a la forma de tus besos.
Desconozco los motivos por los que entiendo tu manera de actuar.
Quizá tenemos el mismo origen.
Quizás nos conocemos de algún lugar.
Te miro y sé que necesitás más que un abrazo,
una caricia.
Tengo ganas de cuidarte,
envolverte entre mis trucos y deslumbrarte la razón
con la luz de mi sol,
borronearte las anclas,
las heridas, curarlas
y ser siempre tu sostén.
Suavidad en tus gestos, y tu danza de experto
y te ves tan solo que quiero ser yo
quien ocupe ese lugar a tu lado
y pueda darte todo.
Creo saber cuál es la medida justa
de amor y compañía
que buscaste toda la vida.
No me importa batallar contra lo que te asusta
voy a romper las barreras que te hagan dudar
porque acá tengo las instrucciones para hacerte brillar.
Yo también tuve miedo
y aprendí a levantar vuelo
y combatir el terror.
Solo quiero impulsarte a más
no necesito pruebas de que vas a ganar
este juego.
Jamás predije el futuro
es difusa la explicación pero sé,
en el fondo, de tu éxito.
Es que ahora te cuesta, y ahí en tu interior
está la respuesta
Tenés todo para elegir
el rumbo que quieras seguir.
La clave es solamente ser quien sos.