El amor da pánico cuando te golpeaste tan fuerte contra la pared. Un solo corazón roto basta para pensar dos veces la próxima vez antes de decir que sí. No es tan dulce el panorama como nos lo pintaron en los cuentos, pero para muchos es real. El asunto es: ¿cómo me vuelvo a arriesgar después de esto? ¿Y si me pierdo, otra vez, en el intento? ¿Y si esta vez no sé volver a la base, si no me recupero?
No, mejor no aparezcas, así estamos bien.
Voy a hablar por los pasos en falso que dimos alguna vez y parecen no haberse resignado aún. Voy a hablar por la auto-traición que todavía no me perdoné, que conservo sin saber por qué. No quiero sentirme nunca más como me sentí antes. Quiero que la próxima sea mejor. Sin toxicidad, sin engaño, sin dependencia. Elegirte, y que me elijas. No por necesidad, solo porque cualquier día se potencia con vos. Y conmigo. Y si no te necesito, es porque sola también es más que suficiente. Elegirte, y que me elijas. Y que yo me elija. Al fin y al cabo, si no estoy en paz conmigo, no puedo estarlo con vos. Eso, en definitiva, es volver a la base. Pero volver y hacerla fuerte, más que nunca, para jamás irme y jamás tener que regresar.