Felino sabio. Ágil y preciso.
Misterioso, de ojos irresistibles que guardan claves innombrables.
De atrapante resistencia a mirarte.
Estás, pero nunca sabrás que estás.
Y te morís por que te vea.
Pero te ignora.

Felino bajo cuya mirada serás juzgado.
Y más vale que seas astuto.
No será fácil ganarte su respeto.
Tiene derecho a lo que se le antoje.
La misma delicadeza con que se desliza lo dota de una agresividad ante la que no hay valentía alguna.

Felino mezquino de amor.
Sólo lo justo.
Se alimenta de tu admiración.
Despliega su talento para aumentarla.
Con mil formas de defenderse, se arriesga a buscarte, para llevarse lo que buscaba e irse.
Y su ausencia se siente.
Maldito manipulador.
Qué placer ser tu víctima.