Qué cosa esos mensajes invisibles que vamos dejando para no plasmar en palabras claras... es más fácil una supuesta comprensión accidental que una declaración frontal donde tenemos que cobrar el golpe de la reacción y defendernos de él. Así me dijiste "conmigo no", así me aclaraste que jugábamos y que no tenía que proyectar más nada. Cinco de la mañana y unas sábanas que completo de un solo lado. Nos quisiste decir "de acá hasta acá va lo nuestro, después es terreno de cada uno".
Me resulta difícil desdibujar los límites y parámetros con que fui educada, donde todo tiene un nombre y hay un correcto y un incorrecto. Si hay algo que confunde en esta historia es no saber dónde encajar cada una de las cosas que siento para ordenarlas y así saber si mis decisiones son las correctas.
Mi discurso dice que quiero a una persona fiel a mi lado, que me siga, sea mi cómplice, mi aliado. Que sea incondicional. Que sepa entenderme. Pero mis pasos van hacia tu puerta, donde me siento en casa, donde un abrazo parece el más sincero y transparente de la vida. Donde además de auténtico y brillante, sos leal a los tuyos. Esa es la parte difícil, donde puedo ver el lado que encaja. Y detrás están esas paredes descascaradas, completamente sucias, descuidadas y sin ninguna promesa por hacer. La realidad de tu edificación personal.
Toda mi vida pensé que era un tipo de persona y que buscaba a tal tipo de hombre. Hoy, rompiendo las líneas del cuadrado que me grabaron, desdibujándolas y reacomodándolas a mi gusto, estoy necesitando instrucciones para llegar a mí.