¿Cuál será la flecha que lanzaron con tanta precisión hacia su centro?
¿De dónde provendrá?
Se introdujo en la cavidad perfecta para corromper el vidrio.
Aún no se hace añicos,
se mantiene roto,
agrietado en infinitas ramificaciones
que se extienden fluidas en todas direcciones.
El mundo ve un pedazo de vidrio que ya no sirve.
Yo veo mucho más.
Me pregunto cómo es que no se detienen a apreciar los destellos
que emanan de esas grietas profundas,
cómo no las navegan para develar cuál es su final.
Cada nuevo trozo independiente,
cada isla,
se transforma en el renacimiento de su origen,
ganándose una identidad,
adentrándose a un nuevo amanecer.
Toda la belleza que mencioné
proviene del accidental quiebre
al que debió someterse la víctima.
¿Cuánta comprenderá
en su íntegra naturalidad playa,
de reluciente superficie?
Dichoso quien tenga el placer de admirarla.
Bendito el que decida repararla.