Eco

Fuiste el ruido que desgarró el silencio.
La quietud murió.
Nació una nueva luz para rellenar los espacios en blanco.
Me diste un arco iris del que podía tomar prestado lo que quisiera.
Sin límites.
Pero creí que era un regalo.
Y me pareció que de un día al otro, te llevaste los colores.
Ahora sos el eco que se aleja, aunque no termina de extinguirse.
Estás ahí, sos la postal de un viaje inolvidable del que no hubiera vuelto nunca.
Todavía me niego a aceptarlo.
No quiero ver cómo poco a poco nos desvanecemos.
No dejaré de escucharte hasta que el último pétalo me diga la verdad.